Periódico de alumnas de 2ºC-A de Grado de Educación Infantil

Otro año más, ha comenzado el curso escolar. Los niños vuelven a reencontrarse con los compañeros de clase y con sus maestros/as. Las clases se llenan de risas, de miradas cómplices, anécdotas del verano, etc. Todo esto, bajo la atenta mirada de sus maestros/as.

Pero además de estas risas, de esta complicidad… Hay otros aspectos no tan positivos, y estos son los referidos a las agresiones hacia los docentes. En el aula abundan las relaciones, ya sean entre alumnos, o entre docentes. Pero estas relaciones no siempre son buenas. En los últimos años se han incrementado las agresiones y las humillaciones a los profesionales docentes. Estas agresiones son tanto por parte del alumnado, como por parte de los familiares de éste.

Hoy día, no se sabe exactamente por qué, los docentes han perdido autoridad sobre sus alumnos. Prueba de esto es que existen multitud de casos en los que alumnos graban con su móvil las agresiones a los docentes. Estas grabaciones son publicadas posteriormente en diversas redes sociales.

Pero no solo los alumnos acosan a los docentes. Recientemente hemos sido testigos a través de la televisión, de vídeos en los cuales se puede observar perfectamente cómo los padres de un alumno agreden al docente. Un estudio realizado hace poco desvela que más del 60% de los docentes sufren agresiones por parte de los padres, no de los alumnos.

Pero este no es un hecho aislado, exclusivo de España, sino que se extiende cada vez más por el mundo. En América Latina, en Europa… prácticamente en todo el mundo se dan estos casos de violencia a los docentes.

Estas agresiones por parte de los padres, y humillaciones por parte de los alumnos, son responsables directos de la cada vez más abundante, depresión en los docentes. Muchos docentes afirman tener depresión por estos casos, y muy a su pesar desearían no realizar este trabajo.

Poco a poco parece que las diferentes entidades sociales se van dando cuenta del “peligro” al que están expuestos estos profesionales. Y están empezando a elaborar medidas para mejorar la calidad del trabajo docente, como por ejemplo, la medidad implantada en Cataluña, según la cual la agresión a un docente sería igual a la agresión a la autoridad.

Viendo todo esto ¿podría considerarse la profesión de maestro/a como una profesión peligrosa? Y con las medidas que se lleven acabo ¿disminuirán estas agresiones? ¿podrán los docentes realizar su trabajo sin miedo a que en algún momento le humillen sus alumnos, o les agredan los padres? Esperemos que sí, que las medidas que vayan a tomar puedan parar esta avalancha de sufrimiento para los profesores, y puedan realizar satisfactoriamente su trabajo.

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